¿Para qué sirve el Big Data? (y para qué no)

El acelerado ritmo al que se mueve la tecnología ha propiciado la generación de volúmenes de datos cada vez más grandes. Esos datos pueden ser analizados y darnos idea sobre más cosas de las que pensábamos.

El lado duro de los negocios —costos, velocidad, rotación de inventarios, cadenas de suministro, eficiencia de capital— se compone de cosas que pueden medirse con precisión. No es de sorprender que ese aspecto cuantitativo siempre haya encontrado un complemento perfecto en la tecnología informática y de análisis de datos. Se cree que la herramienta más antigua de cálculo es un ábaco de Babilonia, que fue utilizada para contar dinero. Los romanos hicieron el ábaco portátil para ayudar a la construcción del imperio.

El matrimonio de la parte dura de los negocios y el análisis de datos continúa hasta hoy. Compañías como Wal-Mart en la década de 1980, Dell en los años 1990 y Amazon y Netflix en la actualidad son los amos del universo del análisis de datos.

Mientras tanto, lo que podríamos llamar el lado suave de negocios —cosas como el gusto para el diseño, los equipos, la confianza, el liderazgo, la inteligencia, la historia— siempre ha existido en su propio reino, el mundo del misterio y la intuición. Los mejores profesionales son celebrados como genios, no analistas: Steve Jobs tenía un gusto exigente, Jack Welch formaba líderes, Phil Knight es el mejor vendiendo productos como historias, Richard Branson lo es en la construcción de emociones. Estos atributos más cualitativos no son fáciles de medir y las habilidades necesarias para explotarlos no pueden transmitirse o enseñarse fácilmente.

Desde luego que exagero un poco con esta radical distinción entre los dos lados del negocio. Los mejores directores siempre han encontrado una manera de reducir la brecha. Steve Jobs dejó al hiperanalítico Tim Cook encargarse del lado duro de las operaciones de Apple, y lo hizo con gran éxito. Michael Eisner pudo haber rescatado a Disney, pero lo hizo con la ayuda de Frank Wells, un brillante director de operaciones. Google fue una vez tan marcadamente analítico que probó 41 tonos de azul en su página principal para conocer la respuesta del público. Hoy Google ofrece a sus diseñadores gráficos más libertad de acción, y el look and feel de Google ha mejorado considerablemente.

 

By | 2016-11-14T17:05:34+00:00 Octubre 13th, 2016|General Español|0 Comments

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